VERANO EN JAPÓN – DÍA 1 (Kyoto)

martes 14 de julio

Salimos temprano para la estación de tren. Nos alejamos de Tokyo sin siquiera haberlo pisado. Nuestro plan es viajar antes a Kyoto para presenciar el Gion Matsuri, un festival que se celebra durante todo el mes de julio, pero que tiene sus puntos más altos del 14 al 17. La idea es partir cuanto antes para aprovechar el día.

Llegamos a Kyoto poco antes del mediodía. Por suerte, el hotel que tenemos reservado acepta check-in temprano. En realidad no es un hotel, es un machiya, una casa tradicional japonesa de madera donde en otra época solían vivir los artesanos y mercaderes de las ciudades.

hotel

Estamos felices con nuestro alojamiento en Kaikoan. Las habitaciones (más bien pequeños departamentos de dos pisos, con cocina y baño privado) llevan nombres de grandes mujeres de la historia japonesa. Nosotros hemos reservado la habitación Shikibu, llamada así en honor a Murasaki Shikibu, poeta y autora de la primera novela de la historia, allá por el año 1000: el Genji Monogatari.

Dejamos nuestro equipaje y salimos a la calle. Este es nuestro segundo viaje a Japón. Hemos decidido no volver a aquellos lugares que ya conocemos. Ya visitamos la mayoría de los templos y santuarios más importantes de Kyoto, pero nos han quedado muchas cosas pendientes, y estamos seguros de que este segundo viaje tampoco nos alcanzará para ver todo lo que la ciudad ofrece.

Nuestro alojamiento está en el norte de Higashiyama, una de las zonas más tradicionales. A unas pocas manzanas se encuentra el santuario Heian, cuya arquitectura reproduce el estilo del antiguo Palacio Imperial de Kyoto. Hacia allí nos dirigimos, con la expectativa de sentirnos —por un momento— más cerca de los grandes poetas de la corte Heian que tanto admiramos. En el camino nos detenemos a escuchar el sonido de las cigarras. ¿Cuántas habrá ahí escondidas entre las copas de los árboles?

Cigarras cantan
desafiando al silencio
en la arboleda

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Lamentablemente las obras de refacción que están haciendo en la calle arruinan un poco la vista desde el torii hasta el santuario. Pero una vez dentro, nos cautiva su enormidad: un gran patio central rodeado de pabellones de un rojo brillante. La entrada es gratuita, salvo que uno quiera visitar los jardines, para los que hay que pagar entrada, y que probablemente sean mucho más bellos en primavera, con los cerezos o los lirios en flor.

La visita al santuario no lleva más de una hora. De allí decidimos caminar hasta la zona de Pontocho (un pequeño barrio de geishas), y el mercado de Nishiki. Todavía no hemos almorzado, entramos a un supermercado en el camino y compramos unas bandejas de sushi para comer a la orilla del río Kamogawa.

Después de almorzar, cruzamos el río saltando de roca en roca por un camino en el que algunas personas toman sol y meten los pies en el agua. Los imitamos. Hace calor, y el agua refrescante es bienvenida.

b 128. 14jul. Kyoto-río Kamogawa

Del otro lado, entre las calles Sanjo y Shijo hay varios paseos peatonales techados con negocios de todo tipo, tiendas de ropa, souvenirs, productos regionales, papel, restaurantes. Nos cruzamos con varias jovencitas en yukata. Van hacia el festival. Durante los festivales de verano es frecuente ver a muchas personas vestidas a la manera tradicional. Pero nosotros no vamos al festival hoy. Nos dirigimos a un lugar en particular: Chicago Store, una tienda de ropa usada, en la calle Teramachi. Cuando llegamos, voy directo al segundo piso, la sección de kimonos. Planeo comprar un yukata (un kimono informal de verano) para usar mañana.

En Chicago Store (que también tiene sucursales en Tokyo) se pueden conseguir kimonos usados a muy buen precio y en muy buen estado. También hay lugares que los alquilan para los festivales, pero comprar uno en este negocio sale poco más e incluso lo mismo que alquilarlo. Y si uno elige con cuidado, se puede hacer de un hermoso conjunto. Conseguir mi talle es complicado, especialmente por el largo. Las opciones se hacen limitadas, pero finalmente encuentro un yukata que me encanta. Con el obi no hay problemas de talle. El tema es combinarlo. Mientras Miguel se entretiene sacando fotos, elijo un hanhaba, que es el que habitualmente se usa con yukata, y unas sandalias japonesas a tono.

   b 170. 14jul. Kyoto-Chicago Store b 165. 14jul. Kyoto-Chicago Store

Cargando bolsas, y feliz con mi compra, nos dirigimos al barrio de Pontocho, una callecita angosta que corre paralela al río, llena de restaurantes y casas de té. Los barrios de geishas tienen escudos que los identifican. El de Pontocho es un chorlito. Faroles de papel con el símbolo del barrio decoran las fachadas.

b 214. 14jul. Kyoto-Pontocho

La caminata de todo el día ya se hace sentir.  Quizás es buen momento para volver al hotel. Pero antes queremos pasar por un último lugar. Los japoneses dicen que el unagi da fuerza para sobrellevar el calor agobiante del verano. Así que con Miguel decidimos seguir la recomendación y nos animamos a la anguila. Hay un restaurante en la zona donde se puede comer anguila a un precio razonable: Kane-yo, una antigua tienda de Kyoto cuya edificación recuerda a las de la pre-guerra. Muy lindo lugar, muy rica comida.

b 227. 14jul. Kyoto

Nuestro primer día en Japón ha llegado a su fin. Ya volvemos al hotel, anticipando con emoción lo que nos espera mañana.

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