VERANO EN JAPÓN – DIA 2 (Kyoto)

miércoles 15 de julio

Nos tomamos el subte para acercarnos a la zona norte de Kyoto. Vamos a visitar varios templos, entre ellos uno que ya hemos visitado en nuestro viaje anterior, pero que no puede faltar en nuestro itinerario, el Kinkaku-ji o Pabellón de Oro.

De camino hacia la estación pasamos por el mercado de Nishiki que ayer —entretenidos en la tienda de kimonos— no llegamos a ver, y por las calles donde se encuentran estacionadas las carrozas del Gion Matsuri. Si uno compra algún recuerdo del festival en los puestos que hay junto a las carrozas, se puede subir a verlas. No nos detenemos demasiado, porque esta misma noche planeamos asistir al festival y verlas iluminadas.

c 23. 15jul. Kyoto-Gion Matsuri

Comenzamos nuestro recorrido del día por el complejo de templos Daitoku-ji. Hemos elegido visitar dos templos en particular: el Ryougen-in, en el que se pueden ver varios jardines de piedra —entre ellos, el más pequeño de Japón—, y el Daisen-in, rodeado por varios jardines de piedra que representan paisajes chinos famosos. El templo ofrece visita guiada en inglés que acompaña el recorrido desde un primer jardín invadido por rocas y espacios verdes, pasando por varios otros que paulatinamente se van simplificando, hasta llegar a un extenso mar de piedras. El recorrido representa el estado de la mente durante la meditación, desde un estado turbulento hasta el estado ideal de concentración y relajación. Es una pena que en este segundo templo no esté permitido sacar fotos.

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Desde el templo Daitoku-ji se tiene que caminar cerca de media hora para llegar al Pabellón de Oro, el lugar preferido de Miguel en Kyoto (y en todo Japón, agregaría él). Nos preguntamos si una segunda visita será tan impactante como la primera. Lo es. Y, parados frente al Pabellón, nos convencemos de que una tercera visita volvería a serlo. A la salida nos detenemos en el mostrador donde venden rosarios budistas y amuletos. Miguel se lleva un omamori para la buena fortuna.

c 128. 15jul. Kyoto-Ginkakuji

Ya es mediodía y queremos volver al hotel temprano para cambiarnos y descansar antes de salir hacia la zona donde se celebra el Gion Matsuri. Sabemos que cerca del Pabellón de Oro hay una sucursal de Kura Sushi. Hacia allí nos dirigimos para comer algo antes de regresar al hotel. Kura Sushi es una cadena de restaurantes del estilo conveyor-belt sushi. Uno se sienta en una barra o en mesas ubicadas junto a una cinta transportadora por la que pasan platos con porciones de sushi de distintas variedades. En esta cadena todos los platos salen lo mismo. Uno agarra la cantidad que quiera, del tipo que quiera y luego paga de acuerdo con la cantidad de platos que consumió. La calidad no es mala y el precio, muy económico (100 yenes por plato).

c 180. 15jul. Kyoto

De regreso en el hotel, aunque tenía planeado dormir una siesta, me distraigo descargando las fotos del día y revisando mi cuenta de Facebook. Ya se ha hecho la hora de prepararnos para el festival. A luchar con el yukata. He buscado las instrucciones para atarme el obi con un nudo simple, pero en el machiya no hay espejos y me está costando hacerlo. Se me ocurre acercarme a la recepción del hotel, a un par de cuadras, para pedir ayuda. Y para allá me voy, con yukata en mano.

La dueña del alojamiento es muy amable y me ayuda a vestirme, pero no es algo que haga frecuentemente. No está segura de que haya quedado bien. Me propone acercarnos a un pequeño negocio donde venden sándwiches y comidas rápidas para que la dueña —que da clases de cómo usar kimono— lo vea y de su opinión. La dueña del negocio lo desarma y lejos de simplemente volver a atarlo, hace arte con el obi para combinarlo con el estampado de mi yukata. Flores para las mariposas. Y no solo eso, me invita a sentarme en un banquito y me hace un peinado recogido. Mientas me peina pregunta cuánto me salió el yukata. Ambas se muestran sorprendidas cuando les digo el precio y quieren saber dónde lo compré. Al parecer hice una muy buena compra porque tanto el yukata como el obi son de muy buena calidad, y bien podría haber pagado el doble o incluso más por el conjunto. ¡Feliz! Feliz con mi compra e infinitamente agradecida por la ayuda, me despido y paso a buscar a Miguel por el machiya.

c 218. 15jul. Kyoto c 237. 15jul. Kyoto

Salimos hacia el festival pasadas las seis de la tarde. Las calles se van llenando de jóvenes en yukata. Todos vamos en la misma dirección, nos dirigimos al lugar donde se han montado los puestos de comida. La cantidad de personas que hay en la zona del festival es increíble. Probamos comida de varios puestos y admiramos las carrozas iluminadas. Las calles se llenan con la música típica del festival que niños y jóvenes músicos tocan desde el interior de las carrozas.

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Una hermosa experiencia para cerrar nuestro segundo día en Kyoto.

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