VERANO EN JAPÓN – DIA 8 (Amanohashidate)

martes 21 de julio

Hoy toca día de playa. Vamos a tomarnos un tren hasta Amanohashidate, una ciudad a orillas del mar interior de Japón, en el Oeste del país.

i 38. 21jul. Amanohashidate View Land

Por algún extraño motivo, Amanohashidate no es un destino turístico muy habitual. Quizás sea porque queda un poco a trasmano, porque las conexiones para llegar en tren son menos frecuentes, y porque la ruta no está completamente cubierta por el JR Pass. Sin embargo, es un lugar hermoso, incluido en la lista de los tres paisajes más bellos de Japón, aquella lista a la que ya hice referencia cuando escribí acerca de Miyajima.

Llegar a Amanohashidate requiere unas tres horas (minutos más, minutos menos, dependiendo de las conexiones). El pase de JR cubre parte del trayecto, pero hay que pagar un diferencial a partir de la estación de Fukushiyama. Pagamos a bordo del tren, y el guarda nos informa que la diferencia cubre un pase para transporte dentro de la zona de Amanohashidate, que incluye el uso de ferris y ascenso al Parque Kasamatsu.  Una vez en Amanohashidate, nos acercamos a una ventanilla y canjeamos el comprobante que nos dio el guarda del tren por los pases.

i 19. 21jul. Amanohashidate View Land i 24. 21jul. Amanohashidate View Land

A unas pocas calles de la estación, se encuentra el acceso a Amanohashidate View Land, un parque de diversiones en la montaña al que se accede por cablecarril o sillas. A diferencia de los medios de elevación al Parque Kasamatsu, este ascenso no está cubierto por el pase, hay que pagarlo aparte. Hay quien podría plantearse la opción de no subir. A fin de cuentas, lo que hay arriba es un parque de diversiones  con unos pocos juegos para niños. No recomiendo saltearse este paseo. En Amanohashidate View Land no solo hay calesita y autos chocadores. También se encuentra el mirador con la vista más bella a la barrera de arena que une ambos extremos de la bahía. A la vista desde este lado se la llama “la vista del dragón”, porque la forma que adquiere la barrera se asemeja a un dragón oriental lanzándose en vuelo. Propia de Amanohashidate es la práctica de matanozoki que consiste en admirar la vista en una posición muy particular: pararse de espalda a la barrera y agacharse para mirar por entre las piernas abiertas.

i 29. 21jul. Amanohashidate View Land i 32. 21jul. Amanohashidate View Land i 34. 21jul. Amanohashidate View Land

Después de admirar la vista desde distintos puntos del mirador, descendemos y nos encaminamos hacia la barrera. De camino visitamos el templo Chionji. De los pinos que rodean el pabellón principal cuelgan cientos de pequeños abanicos de papel, que sirven a la manera de los omikuji (papelitos de la fortuna más propios de los santuarios, pero que también se ven en algunos templos).

i 67. 21jul. Amanohashidate - Chion-ji i 77. 21jul. Amanohashidate - Chion-ji

A la entrada de la barrera hay una playa bastante grande y no muy concurrida. El agua está fría, pero nos metemos igual. No hace tanto calor como ayer, pero el tiempo está bueno, y hay sol. Después de bañarnos, mientras nos secamos en la playa, descubrimos varias aguas vivas encalladas en la arena. A nuestra izquierda, un hombre atraviesa un agua viva con un palo y la aleja del agua. A nuestra derecha, una niña se acerca con su flotador a la orilla y con su mano agarra cuidadosamente otra (¿será experta en agarrar medusas sin que la piquen?) y la devuelve al mar. Contrastes.

El pase que canjeamos en la estación incluye el alquiler de bicicletas para cruzar la barrera hasta la otra orilla. Pero nosotros elegimos recorrerla a pie. A lo largo de la barrera hay varias piedras conmemorativas, entre las que se encuentran dos dedicadas a los poetas Matsuo Basho y Yosa Buson, y un pequeño santuario.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

En la de Buson se transcribe uno de sus poemas, dedicado a Amanohashidate.

i 151. 21jul. Amanohashidate Sandbar - Piedra de Buson

¡Hashidate!
el sol y las estrellas derraman
semillas de pino

Del otro lado de la barrera se accede al otro mirador, el del Parque Kasamatsu, cuyo ascenso sí está cubierto por el pase que hemos comprado. En el camino, nos detenemos brevemente en el santuario Motoise Kono donde compro un omamori para conservar la belleza del corazón. Hermoso mi omamori.

i 167. 21jul. Amanohashidate - Santuario Motoise Kono

Desde el mirador del Parque Kasamatsu la barrera adquiere la forma del kanji del número uno. Desde el parque, si todavía queda suficiente tiempo, se puede caminar o tomar un autobús hasta el templo Nariaji en la montaña, un templo conocido por formar parte del camino de peregrinación Kansai Kannon. Hay un descuento en la entrada para quienes lleguen caminando. Nosotros no teníamos planificado llegar hasta el templo porque necesitamos estar de regreso en la estación a tiempo para tomar un tren que nos de algo de margen con las conexiones hacia Tokyo. Pero venimos bien de tiempo y me replanteo la posibilidad… hasta que abro mi cartera y me doy cuenta de que me está faltando uno de los pases de JR.

i 172. 21jul. Amanohashidate - Parque Kasamatsu

Perder un pase de JR es todo un problema, porque no admite reemisión por robo o extravío. Implica tener que comprar todos los pasajes de tren de aquí en más, los de corta y larga distancia. Naturalmente, entro en una crisis de nervios (aunque Miguel diría que de natural mi crisis de nervios no tiene nada). Decidimos descender y tomar el ferry de regreso al otro lado de la bahía. Vamos a desandar el camino en busca del pase extraviado. Empezaremos por la boletería de Amanohashidate View Land, que es el único lugar donde recuerdo haber abierto la cartera, aparte de la estación.

Si no fuera por mis conocimientos —escasos y rudimentarios— de japonés, creo que no podríamos hacernos entender con los empleados del parque. Aunque espero darle usos más interesantes en el futuro, esta experiencia ya justifica los años que llevo estudiándolo.  El pase no está en el parque, pero debo agradecer infinitamente a los empleados que nos asisten, porque después de buscarlo infructuosamente y disconformes con el resultado, se ocupan de comunicarse por su cuenta con la estación de tren y allí lo ubican.

Todavía nos queda algo de tiempo, pero decidimos no alejarnos demasiado de la estación y nos metemos en un par de tiendas de recuerdos para hacer tiempo. A las 17:35 nos tomamos el tren de regreso a Kyoto. Esta es nuestra última noche en la antigua capital imperial, mañana  nos espera el Monte Fuji.

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