VERANO EN JAPÓN – DÍA 9 (Kyoto y Monte Fuji)

miércoles 22 de julio

Nos levantamos temprano para preparar los bolsos y asegurarnos un lugar en la sesión de meditación que casi todas las mañanas ofrece el templo Shunko-in, donde estamos parando. En la entrada de edificio donde se encuentran las habitaciones hay un cartel con los horarios de las sesiones y un frasco para donaciones que —al igual que lo que recaudan con las clases— es destinado a restaurar y conservar el pabellón del templo y las obras de arte que hay en él. No es necesario estar hospedado para participar, pero para los huéspedes las sesiones están a mitad de precio.

j 05. 22jul. Kyoto - Shunko-in j 19. 22jul. Kyoto - Shunko-in

Nos acompañan hasta la sala donde habitualmente se realizan los ejercicios de meditación, pero hoy hay mucha gente anotada, así que el monje responsable del templo nos invita a la galería principal. De un lado tenemos el jardín zen; del otro, hermosos paneles pintados por Engaku Kano.

La clase de meditación es introductoria. Nuestro anfitrión nos cuenta de historia, de las formas y ventajas de la meditación. El modo en que nos habla da prueba de la corriente más moderna que representa. Ya antes de viajar habíamos leído varias cosas interesantes acerca de este templo; entre ellas, que ofrece ceremonias de matrimonio para parejas gay. Me resulta gratamente llamativo que en un país donde no existe el matrimonio gay, sea justamente un templo budista el primer lugar donde se lo reconozca. Antes de empezar a meditar, nos pide que no nos preocupemos obsesivamente por la postura. Es importante que adquiramos una postura correcta, que nos sentemos derechos, pero no importa tanto cómo crucemos las piernas o que seamos demasiado estrictos con la posición de las manos, incluso recomienda apoyarlas sobre las rodillas, para ayudarnos a mantener la espalda erguida. También nos pide que nos saquemos esa idea de que para meditar uno tiene que poner la mente en blanco. Es posible que durante los ejercicios de respiración se nos crucen cosas por la cabeza, lo que se busca con la meditación es lograr ver la realidad de una manera más objetiva, de alguna manera extraernos y verla desde afuera.

Llueve, una lluvia leve que invita a meditar. El ejercicio dura unos treinta minutos. Cuando terminamos, nos recomienda hacerlo todos los días por la mañana para enfrentar el día con más energía y mejor predisposición.  Es interesante escucharlo. Le quita a la práctica algo de misticismo y la baja a la realidad.

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Luego nos explica el origen de los paneles, que son uno de los tesoros del templo, y nos invita a recorrer libremente los salones antes de pasar a una sala donde nos servirán té verde con galletitas. Admiramos las pinturas de Engaku Kano, apenas iluminadas, para respetar la estética con que fueron concebidas. Con menos luz, las imágenes adquieren más profundidad.

j 38. 22jul. Kyoto - Shunko-in

Después del té verde y las galletitas japonesas más ricas que he probado hasta el momento, nos despedimos y partimos hacia la estación de tren.

Hoy viajaremos hasta Kawaguchiko, una ciudad al pie del Monte Fuji, para conectar con un colectivo hasta la quinta base del sendero Yoshida, uno de los cuatro senderos por los que se puede iniciar el ascenso hasta la cima del volcán.

Dejamos nuestro equipaje en un locker de la estación de Kawaguchiko y continuamos viaje solo con la ropa de abrigo que hemos preparado especialmente para esta aventura. El Monte Fuji es un volcán sagrado y su cima es el punto más alto de Japón, a unos 3700 metros sobre el nivel del mar. Se puede ascender durante los meses de julio y agosto. Aunque es verano, las temperaturas van bajando a medida que uno sube, y es indispensable llevar abrigo y vestirse en capas, para ir regulando la vestimenta de acuerdo con la temperatura. Guantes, pantalones y campera impermeable, por si llueve, bebida y algo para comer, porque así como la temperatura baja, los precios en los refugios suben con la altura.

Llegamos a la quinta base cerca de las siete de la tarde. Tenemos pensado iniciar nuestra marcha pasadas las ocho, y ascender durante la noche, para llegar a la cima justo a tiempo para el amanecer. Antes nos pedimos dos platos generosos de fideos udon, compramos algunos snacks y un bastón que haremos sellar en los refugios por los que vayamos pasando, para traérnoslo de recuerdo.

Apenas pasadas las ocho de la noche,  comenzamos nuestro ascenso. Ya ha oscurecido. Ni bien nos alejamos de los edificios iluminados de la base, todo se vuelve negro, así que prendemos nuestras linternas mineras y empezamos a caminar.

j 76. 22jul. Camino al Monte Fuji j 80. 22jul. Camino al Monte Fuji

En apenas media hora se llega al primer refugio en la sexta base. En realidad no es un refugio, sino una pequeña edificación con baños ecológicos en el que tres o cuatro personas hacen guardia por si alguien necesita algo. Nos detenemos unos minutos. Todavía estamos a poca altura (a unos 2400 metros), pero queremos hacer paradas breves para ir aclimatándonos de a poco a los cambios de altura y no terminar agitados y con dolor de cabeza. Disfrutamos de la vista hacia Kawaguchiko y sacamos fotos a la ciudad iluminada. El frío se empieza a hacer sentir, así que agregamos una capa de abrigo y reemprendemos el camino.

Subiendo de noche, uno no tiene oportunidad de detenerse a contemplar el paisaje, así que le damos para adelante. Lo único que vemos es el camino frente a nosotros, o más bien lo que llegan a iluminar nuestras linternas, y unas luces más arriba en la montaña, las luces de la séptima base.

A veces subiendo el Monte Fuji, si uno mira hacia abajo puede ver una fila interminable de linternas ascendiendo el monte. Hay días en que las rutas de ascenso se llenan de gente. Hoy el camino está desierto, apenas nos cruzamos con unas pocas personas, un par que nos pasan, un par que nosotros dejamos atrás. Quizás se deba a que es día de semana, a que las vacaciones de verano en los colegios no empiezan hasta dentro de unos días, o a las probabilidades de lluvia que amenazan el ascenso. Viviendo en Japón, o quedándose más tiempo (con una ruta menos ajustada), uno puede darse el lujo de elegir qué día va a ascender de acuerdo con el pronóstico meteorológico. Nosotros ya tenemos toda nuestra ruta planeada y hoteles reservados, así que no tenemos más opción que subir hoy. Solo nos queda rogar que no nos toque una lluvia muy fuerte.

Tras una hora de caminata, ya cerca de la séptima base, veo algo raro en el cielo. Las luces de los refugios atraviesan una niebla que no puede significar buenas noticias. Ahí, en la séptima base, está empezando a llover. Y efectivamente lo comprobamos al llegar, ya caen las primeras gotas, pero una lluvia de esta intensidad es manejable. Ahora estamos a 2700 metros de altura. Se ha levantado viento y la diferencia de temperatura se nota cada vez más. Hacemos sellar nuestro bastón en el refugio y aprovechamos el ratito que demoran en calentar el hierro para entrar un poco en calor antes de continuar viaje.

j 81. 22jul. Camino al Monte Fuji j 90. 22jul. Camino al Monte Fuji

Retomamos nuestro ascenso unos minutos antes de las once de la noche.  Llegar hasta la siguiente base debería llevarnos una hora y media, de acuerdo con lo que hemos leído. A mitad de camino la lluvia se intensifica. El viento sopla con fuerza, especialmente en las curvas expuestas del camino, que sube en zig-zag. Pero ya estamos jugados. Abandonar sería una frustración. A bancarse el agua, el frío y el viento… y seguir adelante.

CONTINÚA… acá

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