VERANO EN JAPÓN – DÍA 13 (Tokyo)

domingo 26 de julio

Hoy no necesitamos levantarnos temprano, ni correr para tomar trenes y llegar a conexiones. No nos alejaremos mucho. Por la mañana nos tomamos la línea Yamanote que rodea Tokyo para ir hasta Harajuku, a cuatro estaciones de donde estamos parando. Recomendación al margen… antes de salir para Harajuku, más vale asegurarse de tener dinero en la billetera.

m 09. 26jul. Harajuku - Takeshita dori m 44. 26jul. Harajuku - Takeshita dori

Si Akihabara es el barrio otaku, y Shibuya el barrio de la moda juvenil, Harajuku vendría a ser el barrio de la movida alternativa. Se da la dualidad de que allí conviven negocios de ropa para tribus urbanas, lolitas y seguidores de bandas visual kei, con sucursales de las más prestigiosas marcas (Hugo Boss, Issey Miyake, Prada, Gucci y un gran etcétera).

Una de las calles más atractivas del barrio es Takeshita Dori, una peatonal angosta donde se encuentra la gran mayoría de tiendas para adolescentes. Cruzamos tiendas de ropa, de accesorios y los famosos idol shops, pequeños negocios donde venden fotos de idols de la música, del cine o de la televisión. Ya estamos grandes para la ropa que se ve por Takeshita Dori, pero imagino que hace unos veinte años, habría comprado unas cuantas cosas. También hay una sucursal de Daiso, una cadena de todo por 100 yenes (poco menos de 1 dólar). Nos llevamos medias de cinco dedos, algunos regalos, mucho papel de origami y hasta un par de corbatas. Apenas unas calles más adelante, nos detenemos en un Marion Crepes que ocupa una equina. Pedimos dos crepes,  con helado y frutas. El mío tiene helado de té verde, frutillas, crema y mochi.

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Doblamos por Cat Street y de camino a Omotesando (la avenida principal) nos cruzamos con una sucursal de Chicago Store, la misma cadena donde compré mi yukata en Kyoto. Recordamos que Chicago Store es una cadena de tiendas de ropa usada, también venden ropa occidental, pero algunas de sus sucursales tienen una variada oferta de kimonos y yukatas usados. Si uno mira con cuidado puede encontrar cosas muy buenas a muy buen precio. Lo recomiendo mil veces a comprar un kimono medio pelo en una tienda de souvenirs. En esta oportunidad, me llevo dos haori (una especie de chaqueta que se lleva sobre el kimono), uno para mí y uno de regalo para mi hermana.

m 50. 26jul. Harajuku - Cat Street

Sobre Omotesando están todas las grandes marcas de diseñador, decir que el bolsillo no me da para siquiera asomarme al negocio de Miyake… que si no ahí estaría Mariana, probándose todo lo que tengan expuesto.

m 94. 26jul. Harajuku - Omotesando m 96. 26jul. Harajuku - Omotesando

Vemos una segunda sucursal de Chicago Store, pero tampoco entramos, puede resultar peligroso para nuestro presupuesto. Sí entramos a Oriental Bazaar, un negocio de tres pisos donde venden kimonos, muñecas japonesas, sandalias, souvenirs de todo tipo. En el segundo piso incluso venden biombos, muebles antiguos y gravados. Miguel se lleva un jinbei y yo consigo varios sets hermosos de papel, del tipo que estaba buscando.

Después de una despejada mañana de compras descontroladas, subimos por la avenida hasta el Parque Yoyogi. A un lado se encuentra la entrada al santuario Meiji, que ya hemos visitado en nuestro viaje anterior. En lugar de repetir la visita, nos sentamos en un banco a almorzar.

m 61. 26jul. Harajuku - Yoyogi Park

Cruzando la calle, junto al estadio olímpico hay montado un escenario en el que toca una banda japonesa indie. Recorremos el parque. Tres jóvenes hacen percusión. En otro sector practican una coreografía con banderas enormes y varios adolescentes reunidos en grupos hacen trabajos prácticos o estudian.

m 56. 26jul. Harajuku - Yoyogi Park m 63. 26jul. Harajuku - Yoyogi Park

Nos encaminamos hacia la estación de Harajuku. En la zona de la estación los domingos se suelen reunir jóvenes de distintas tribus urbanas, lolitas (en todas sus variantes), decora y rockabilly, entre otros. O simplemente estilo harajuku (en referencia al nombre del barrio), un término amplio donde uno podría meter todo aquello que no resulte fácil catalogar dentro de alguna de las tribus urbanas más definidas. En nuestro viaje anterior los hemos visto. Pero hoy, aunque ya es la tarde del domingo, no se los ve por ningún lado. Quizás sea el calor, o la época del año.

Después de pasar por el hotel para dejar nuestras bolsas, nos dirigimos hacia la estación de Shinjuku y nos adentramos en el distrito de rascacielos. Queremos subir al mirador del edificio del Gobierno Metropolitano de Tokyo. Llegamos al enorme edificio gubernamental, que es de hecho uno de los rascacielos más altos de la ciudad, al atardecer. Hay cola para subir al mirador, que está en el piso 45. Cuando llegamos al observatorio todavía no ha oscurecido del todo, se ve una franja roja en el horizonte, pero la ciudad ya se encuentra iluminada. El sol termina de ponerse mientras nosotros disfrutamos de la vista.

m 126. 26jul. Shinjuku - Tokyo Metropolitan Government Office m 141. 26jul. Shinjuku - Tokyo Metropolitan Government Office

Del otro lado de la estación comienza a animarse Kabukicho, el barrio de placer, lleno de pachinkos, clubes nocturnos, karaokes (que por cierto son muy interesantes, porque ocupan todo un edificio, con salas privadas)  y restaurantes, algunos de ellos muy económicos. Hacía allí vamos, a la caza de un lugar que recordamos de nuestro viaje anterior y en el que venden los udones más ricos que hemos probado en Japón. Nos recorremos todo el barrio, pasamos de casualidad por la puerta de Robot Restaurant (una especie de club nocturno que ofrece un espectáculo muy exótico de bailarinas y robots mientras uno cena, al que hemos desistido de ir por sus precios desorbitantes), negamos varias invitaciones a pasar a restaurantes e izakayas de todo tipo, pero no encontramos nuestro restaurante de udones. Finalmente nos rendimos y elegimos en su lugar una especie de comedero donde venden ramen, muy rico por cierto.

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Para compensar la desilusión de los udones, de regreso en la zona de la estación nos metemos en unas callejuelas muy pintorescas, con un nombre igual de pintoresco: Omoide Yokochō, o el Callejón del Recuerdo. No puede ser malo un lugar con ese nombre.

m 195 26jul. Shinjuku - Omoide Yokocho

Esta red de callejones está repleta de izakayas minúsculos en los que generalmente hay solo una barra que acoge a ocho o diez personas como mucho. Nos sentamos en una de las barras, para cerrar el día tomándonos unas cervecitas acompañadas de yakitori (brochetas) y vainas de soja.

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¡Qué manera de comer hoy!

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