VERANO EN JAPÓN – DÍA 21 (Kakunodate y Akita)

lunes 3 de agosto

Esta noche vamos a presenciar uno de los festivales más impresionantes de Japón, el Kanto Matsuri, que se celebra en Akita entre el 3 y el 6 de agosto. Pero fuera de eso, no hay mucho para ver en la ciudad, por lo que decidimos tomarnos un tren hasta Kakunodate, a unos cuarenta minutos en tren rápido, para pasar allí la mañana.

u 1. 03ago. Kakunodate u 2. 03ago. Kakunodate

En Kakunodate hay un distrito samurái bastante grande, con varias casas y museos para visitar. La calle sobre la que se disponen todas estas casas, con canales de agua y portones negros a los lados, suele ser muy concurrida, pero hoy no vemos tanta gente como esperábamos encontrar y podemos pasear tranquilos.

A la mayoría de las residencias se puede entrar si cargo. En realidad se entra al jardín, desde donde uno puede ver el interior de las casas, cuyos paneles permanecen abiertos.

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A lo largo del camino también hay algún que otro restaurante y locales donde venden artículos regionales y souvenirs. Propias del lugar son las artesanías hechas con madera de cerezo. Esta ciudad es uno de los puntos más populares para la contemplación de cerezos en primavera. Al parecer hay muchos. Durante el período Edo las familias samurái plantaron cerezos en sus jardines y más tarde se agregaron más a la vera del río. Debe ser hermoso pasear por estas calles en el mes de abril.

u 14. 03ago. Kakunodate - Ishiguro samurai residence

Hay dos residencias, de familias samurái acaudaladas, a las que se puede ingresar pagando entrada. Nosotros entramos a Ishiguro-ke. Se puede visitar solo una parte, porque la familia todavía vive en el resto de la residencia. Nos ofrecen una breve visita guiada en la que nos hacen prestar especial atención a las sombras que se proyectan en las paredes, a partir de las figuras de tortugas caladas en la madera que separa dos de los ambientes. También nos cuentan que en los jardines de residencias samurái que no están rodeadas de estanques, el musgo representa el agua.

u 16. 03ago. Kakunodate - Ishiguro samurai residence u 17. 03ago. Kakunodate - Ishiguro samurai residence

Después de la visita guiada, nos permiten caminar libremente por la casa. Además de las habitaciones abiertas al público, hay una recámara donde se exponen libros, armaduras, banderas y otros tesoros de la familia.

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Más hacia el sur de Kakunodate, está el antiguo distrito comercial. Además de las casas de los antiguos mercaderes, hay un negocio de miso y salsa de soja, que al parecer atrae a aficionados de la cocina japonesa de todo el país. A un costado se puede probar el agua que usan para fabricar sus productos. Sobre el bebedero cuelgan los típicos shide shintoístas (papeles blancos, cortados y doblados de una manera especial y sagrada) cuya función es la de purificar a las personas que se acercan a los santuarios… bueno, en este caso, a la fuente.

u 206. 03ago. Kakunodate u 207. 03ago. Kakunodate

En un viejo negocio, de esos negocios de barrio que uno no sabe bien qué son porque venden de todo un poco, Miguel se compra una revista de Doraemon. Y luego nos encaminamos hacia la estación. A pesar de que es verano, el puente que comunica las vías permanece decorado con flores de cerezo artificiales, una decoración muy propia de primavera.

u 222. 03ago. Kakunodate

Mientras esperamos en el andén, vemos a los primeros protagonistas del Kanto Matsuri de esta noche, vestidos con la ropa típica. Ya en el tren descubrimos que están promocionando el festival. Nos entregan a todos los pasajeros una bolsa con varios folletos, mapas, un abanico y lapicera.

Llegamos a Akita a media tarde. Con nosotros ha viajado una comitiva de luchadores de sumo. No han viajado en nuestro vagón, pero los vemos cruzar los molinetes delante de nosotros.

u 257. 03ago. Akita

Las recepcionistas del hotel se han puesto yukata, y han decorado una esquina de la recepción de acuerdo con la ocasión. Nosotros también nos cambiamos. Hoy estrenaré el haori que me compré en Tokyo. No hemos almorzado, pero esta noche toca festival, y compraremos algo en alguno de los puestos.

La zona del festival está a unas cuadras del hotel, sobre la avenida principal de Akita. No necesitamos mapa. Nos alcanza con seguir a cualquiera de los grupos de jóvenes vestidos en yukata, que se dirigen al mismo lugar que nosotros.

Desembocamos en el emplazamiento donde han montado los puestos de comida y varias mesas donde sentarse. Todavía faltan algunos minutos para el festival, así que recorremos los puestos y compramos algo para comer. Cuando escuchamos los primeros golpes de taiko, cruzamos el puente y nos acercamos a la zona donde se va a dar la acción. Llegamos a tiempo para ver cómo se alzan los kanto.

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Los kanto son varas de bamboo de las que cuelgan faroles de papel y con los que varios grupos de ejecutantes hacen equilibrio. Los hay de distinto tamaño. Los más grandes miden 12 metros y  pueden llegar a pesar 50 kilos. Pero también los hay en versión mini, para los niños, que ya desde chiquitos empiezan a practicar. Los ejecutantes pueden hacer equilibrio con la palma de la mano, la cabeza, el hombro o la cadera, mientras sus compañeros y el público los alienta al canto de “dokkoisho, dokkoisho”.

Durante el día se organizan competencias en el parque Senshu y hay presentaciones de baile y música en la plaza Ágora. Pero el plato fuerte es a la noche, con los faroles encendidos y todos los kanto en equilibrio a lo largo de la avenida. El espectáculo es avivado por el sonido de taikos e instrumentos de viento, y por los “¡oh!” del público cada vez que un kanto choca con otro, amenaza con caerse o se desploma sobre el público, cosa que no pasa con mucha frecuencia, porque los ejecutantes son increíblemente hábiles.

u 435. 03ago. Akita - Kanto Matsuri

Nos retiramos poco antes de que termine el festival, admiramos los kanto una vez más desde arriba del puente. Ya se acaba nuestro día, pero antes de irnos volvemos a pasar por los puestos de comida y me llevo un vaso de hielo molido con un toque de licor de guinda, para refrescarme de regreso al hotel.

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