VERANO EN JAPÓN – DÍA 23 (Matsushima)

miércoles 5 de agosto

 “Dicen que este paisaje fue creado en la época de los dioses impetuosos, la divinidad de las montañas. Ni pincel de pintor ni pluma de poeta pueden copiar las maravillas del demiurgo.”

Así cierra Matsuo Bashō sus impresiones de Matsushima, en su diario de viaje Sendas de Oku.

w 19. 5ago. Matsushima

Matsushima es una de las tres grandes vistas de Japón. Ya visitamos dos, hoy seguiremos los pasos de Bashō y visitaremos la tercera.

Madrugamos, y después de un generoso desayuno en nuestro hotel de Higashiyama, y salimos hacia la estación para tomar un tren con destino a la ciudad de Sendai. Llegamos poco antes del mediodía, demasiado temprano como para hacer el check-in. Así que, recurrimos una vez más a los lockers de la estación, que nos han salvado en más de una oportunidad durante este viaje.

Matsushima está a media hora en tren de Sendai. Es una ciudad costera, famosa por su bahía sembrada de islas, algunas tan diminutas que apenas si logran acoger a un joven árbol. Hay ferries que hacen recorridos por varias de ellas. Por desgracia, estamos con los tiempos bastante justos como para hacer una excursión, así que nos contentamos con recorrer la costanera y cruzar a dos de las islas a las que se puede acceder a través de puentes.

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Oshima, la primera isla que visitamos, está muy cerca de la estación y se comunica por un corto puente rojo que tuvo que ser reconstruido después del tsunami de 2011. Esta pequeña isla, que en algún momento sirvió como lugar de retiro para monjes, alberga un templo budista cuyos pilarotes están decorados con baberos de colores. Nos preguntamos cuál será la simbología detrás de esos baberos.

Parte de la costanera no se puede recorrer, están haciendo obra. Quizás todavía arrastran algunos arreglos, fruto del daño causado por el desastre natural de 2011, o quizás no, quizás se trata de otra cosa. Lo cierto es que prácticamente ya ni se nota, que hace apenas unos pocos años, un terremoto de magnitud 9 y una ola de casi 10 metros arrasaron con toda la costa y provocaron un hundimiento del terreno de más de 70 centímetros en la zona. Nos lo recuerda, sin embargo, un cartel de camino a la segunda isla: un enorme cartel que recomienda correr a terreno alto si sentimos temblores.

w 75. 5ago. Matsushima

A través de un largo puente peatonal, de 250 metros, se accede a la isla Fukuura. La entrada es de 200 yenes, y en la isla hay varios senderos y puntos panorámicos. Un bello lugar para relajarse.

w 76. 5ago. Matsushima - isla Fukuura w 94. 5ago. Matsushima - isla Fukuura

Uno de los senderos lleva al templo Bentendo, que está cerrado, pero nos quedamos fascinados con la enorme cantidad de darumas de madera que han dejado en las escaleras, en las galerías exteriores y en las barandas del templo.

w 120. 5ago. Matsushima - isla Fukuura w 123. 5ago. Matsushima - isla Fukuura

También se puede bajar a una playita solitaria y tranquila. La marea ha dejado bastante troncos en la playa, pero nos sentamos a descansar un momento.

w 160. 5ago. Matsushima - isla Fukuura w 139. 5ago. Matsushima - isla Fukuura

Miguel, todavía emocionado con el espectáculo de kanto en Akita, prueba de haber equilibrio con una caña de bambú. Yo me quito las sandalias y meto los pies en el agua. No lo recomiendo, hay unos bichitos muy molestos que muerden.

w 154. 5ago. Matsushima - isla Fukuura

Pero lo más impresionante de la isla son sus hermosas vistas al archipiélago.

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A la vuelta, antes de seguir nuestro recorrido, nos detenemos unos segundos en la boletería de la isla. Hace mucho calor y el aire acondicionado bien. Se acerca Tanabata, al lado de la boletería ya han colocado una rama de bambú, donde los niños pueden colgar sus deseos, en general asociados con el éxito en sus estudios.

w 186. 5ago. Matsushima - isla Fukuura

Antes de tomarnos el tren de regreso a Sendai, pasamos por el Templo Zuiganji, el más importante de Matsushima y de toda la región. El templo está siendo renovado, y no se pueden visitar sus principales atractivos. En compensación, permiten la entrada a pabellones y edificios que habitualmente no están abiertos al público. Decidimos no entrar, pero sí recorremos el camino hasta el templo, flanqueado por cuevas en la roca, que en algún momento sirvieron como lugares de meditación.

w 195. 5ago. Matsushima - Templo Zuiganji w 188. 5ago. Matsushima - Templo Zuiganji

Regresamos a Sendai pasadas las cinco de la tarde. Mañana empieza el festival de Tanabata —o el festival de las estrellas— que en Sendai se celebra del 6 al 8 de agosto. Pero en algunas esquinas ya se ven cañas de bambú con los típicos tanzaku, tiras de papel en los que se escriben deseos. También hay muchos jóvenes en yukata.

w 217. 5ago. Sendai

Y es que esta noche hay hanami cerca del río. Una vez más, los fuegos artificiales abren el festival. Pero el lugar donde se lanzan los fuegos queda un poco lejos de la estación y de nuestro hotel. Ya llevamos veinte días caminando, y mis pies empiezan a sufrir las consecuencias. Mañana nos toca subir escaleras, muchas escaleras (ya se enterarán en mi próxima entrada). No queremos excedernos, así que desistimos de las flores en el cielo, y nos vamos para el hotel. Baño renovador y un par de bentos del konbinitonkatsu para Miguel, omuraisu para mí—, así reponemos energías.

Como hacemos casi todas las noches, antes de ir a dormir, consultamos nuestros mails en la habitación, descargamos las fotos, y dejamos un mensaje en Facebook, comentando algo acerca de nuestra experiencia del día. Me distraigo leyendo un par de muros, me actualizo de las noticias que postean mis amigos en Argentina, descubro con gran alegría que en unos meses VAMPS tocará en Buenos Aires… Y cuando me levanto para cederle la posta a Miguel, siento una vibración en el pecho, o más bien en todo el cuerpo. Toda la habitación vibra. Lo miro a Miguel, mi expresión probablemente sea muy parecida a la que él tiene en este momento. No estamos acostumbrados a los terremotos, así que nos toma por sorpresa. Consultamos en una página oficial que registra todos los movimientos sísmicos en Japón. Ha sido un terremoto pequeño, grado 5 en el epicentro, grado 2 en Sendai. Navegando por la página, descubrimos que no hay un solo día de toda nuestra estadía en el que no se haya registrado al menos un movimiento sísmico en algún lugar de Japón, aunque este es el primero que nos toca vivir. Afortunadamente no ha sido más que una leve sacudida, pero no deja de impresionarnos, aunque no lo suficiente para quitarnos el sueño. En cuanto nos tiramos en la cama, caemos desmayados.

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