VERANO EN JAPÓN – DÍA 24 (Yamadera y Sendai)

jueves 6 de agosto

Hoy juega River. Final de la Libertadores contra Tigres de México. Y Miguel, obviamente, quiere ver el partido por Internet, así que lo dejo buscando algún streaming del partido en su notebook y yo me voy a caminar sola por Sendai y a disfrutar el ambiente de Tanabata.

x 11. 6ago. Sendai - Tanabata

La zona de la estación central, donde nos estamos alojando es digna de mencionarse. Los pasajes peatonales subterráneos que conectan las distintas líneas de tren y de subte, aunque no tan impresionantes como los de otras ciudades —donde directamente se han construido ciudades subterráneas—, son tantos, que no es raro perderse. Hay dos estaciones en las que me he sentido completamente desorientada. Una de ellas es la estación de Shinjuku, en Tokyo, la otra es la de Sendai. Ayer cuando regresamos de Matsushima, nos costó encontrar la salida que nos correspondía, y terminamos saliendo a tres calles de distancia, en el sentido contrario.

x 74. 6ago. Sendai

Pero hoy no entro a la estación, hoy camino los puentes que la rodean y que permiten recorrer varias calles, e incluso un par de manzanas completas sin siquiera tocar tierra.

Mi destino es una calle peatonal vidriada cercana a la estación, donde se puede disfrutar a pleno de las decoraciones de Tanabata. Si bien en la estación misma y en varias galerías y comercios cercanos han colgado las típicas serpentinas del festival, el lugar para verlas son las calles Ichibancho y Chuo, del distrito comercial.

x 98. 6ago. Sendai - Tanabata x 07. 6ago. Sendai - Tanabata

Hay decoraciones de distinto tipo, pero las más impresionantes son las gigantescas serpentinas de papel, de hasta cinco metros de largo que cuelgan en estas dos calles, en grupos de cinco. Algunas de ellas son de una belleza y un grado de detalle asombrosos. Ya contaré en más profundidad acerca de este festival, de hermosa simbología. Se asocia con la leyenda de Hikoboshi y la princesa Orihime, la leyenda de los amantes separados por el río celestial Amanogawa, incluida (para quien tenga el libro) en la recopilación de mitos y leyendas de Lafcadio Hearn: El romance de la Vía Láctea.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Ya han pasado casi dos horas. El partido de River debe estar terminando, así que vuelvo al hotel para buscar a Miguel. Hoy tomaremos un tren a Yamadera, para visitar un templo en la montaña. Teníamos pensado asistir también a un festival en Yamagata, el Yamagata Hanagasa Matsuri, en el que cientos de bailarines con sombreros decorados con la flor emblema de la prefectura, recorren las calles bailando la coreografía propia del festival.  Pero el partido ha demorado el inicio de nuestro itinerario, así que no sabemos si nos dará el tiempo.

Antes de tomar el tren a Yamadera, le digo a Miguel que tenemos que hacer una escapada rápida por el distrito comercial para ver juntos la decoración de Tanabata. He visto cinco guirnaldas con los poemas y las imágenes de los cien poetas del Hyakunin Isshu que quiero mostrarle. Temo que volvamos demasiado tarde y no podemos verla al regreso, porque por la noche recogen y atan todas las decoraciones para que no se estropeen, y mañana ya viajamos hacia Tokyo, para tomar nuestro vuelo a Buenos Aires.

x 52. 6ago. Sendai - Tanabata x 53. 6ago. Sendai - Tanabata

De ahí a la estación de Sendai, rogando por no volver a perdernos. El viaje en tren a Yamadera lleva cerca de una hora. Yamadera (que se traduce como “templo en la montaña”) es el nombre con el que se conoce comúnmente al templo Risshaku-ji, de la secta Tendai. En la base de la montaña hay varios pabellones, y dos estatuas en honor a Bashō y a su discípulo Sora, que —allá por 1689— se alojaron varios días en la ciudad cercana de Yamagata y visitaron el templo.

Junto al pabellón principal hay una piedra con uno de los poemas más famosos de Bashō, escrito en ocasión de su visita al templo.

x 177. 6ago. Yamadera x 156. 6ago. Yamadera

todo en calma
la voz de las cigarras
penetra en las rocas

En su diario de viajes, Sendas de Oku, Bashō cuenta que trepó por los peñascos para llegar a los pabellones más altos de la montaña. Ahora hay una escalera de unos mil escalones que asciende a través del bosque. En el camino se cruzan varias estatuas, pequeños altares y la enorme roca Mida Hora, que supuestamente tiene la forma de Amida Buddha. No soy capaz de reconocer la semejanza, pero sí notamos la gran cantidad de monedas encastradas en su superficie y ofrendas que han dejado en huecos de las rocas.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Hace muchísimo calor. Estos dos últimos días deben de haber sido los dos más calurosos del viaje. Varias páginas de viajeros nos advirtieron de las altas temperaturas que hay en Japón durante el verano, pero hasta el momento no las hemos sufrido tanto. Los turistas europeos, que —en general— están acostumbrados a temperaturas más bajas, deben notar más la diferencia. Para nosotros, que vivimos en la calurosa y húmeda Buenos Aires, no es muy distinto a cualquiera de nuestros días de verano. Pero hoy, aun al reparo de los árboles del bosque, la subida nos hace sentir el calor, y llegamos empapados al área alta del templo.

Quien sea que tenga la concesión de las máquinas expendedoras, está plenamente consciente de la sed con la que uno llega arriba, porque el agua sale el doble de lo que saldría en cualquier máquina en la base… así que la bebida tendrá que esperar.

x 285. 6ago. Yamadera x 314. 6ago. Yamadera

Nos tomamos un descanso en la puerta de entrada a los varios pabellones que hay dispersos a diferentes alturas en la empinada ladera. Desde uno de ellos, desviándose hacia la derecha, se llega a un mirador con una vista hermosa al valle.

x 300. 6ago. Yamadera

Ya de regreso en la base, bebida refrescante de por medio, decidimos qué hacer. Todavía nos da tiempo a llegar al festival, pero hay que alejarse aun más de Sendai. Y recién estaríamos de regreso en nuestro hotel pasadas las nueve o las diez de la noche. El dolor que sentía ayer en los pies, no es nada comparado con el que siento hoy. Y Miguel, que sufre mucho el calor, se siente incómodo después de tanta caminata. Así que, muy a nuestro pesar, resignamos los taikos, el baile y los sombreros con flores y nos tomamos el tren en dirección a Sendai.

Antes de volver al hotel, pasamos otra vez por las galerías decoradas. Ya están empezando a guardar las guirnaldas, y tapan con bolsas las que están colgadas a la intemperie. Jóvenes en yukata recorren las galerías, entre las guirnaldas que no han sido guardadas. Cenamos en un Moss Burger de camino al hotel, y caemos en la cuenta de que esta es nuestra última noche en Japón. Estamos tristes porque se nos acaba la aventura. Por otro lado, sentimos algo de alivio, no porque extrañemos Buenos Aires, o estemos cansados de Japón, sino porque estos veinticuatro días frenéticos, sin descanso, nos han dejado destruidos. Estamos agotados, necesitamos descansar de nuestras vacaciones.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s