Cinco lugares para contemplar la floración del cerezo

Si uno viaja a Japón en primavera, no es necesario salir a buscar cerezos en flor para verlos. Están por todas partes. Dos pasos, un cerezo. Cerezos de flores blancas o rosadas, veredas cubiertas de pétalos, pétalos en la calle, pétalos volando por el aire. Sararimen trajeados de camino a sus trabajos se detienen bajo un árbol para fotografiar una rama. La gente saca fotos con sus celulares, hace picnics en las plazas. Las plazas llenas de puestitos de comida, lonas celestes a la sombra del sakura, y la gente de picnic durante dos semanas, que es lo que dura la floración. Es como el día de la primavera multiplicado por catorce, y extendido a todas las edades, porque no solo los jóvenes se reúnen en los parques. Para aquellos que amamos la poesía, la fiesta excede la bandejita de sushi y la lata de cerveza. El sakura nos remonta a los cinco versos del tanka, a las grandes poetas de la corte, nos recuerda las voces de Komachi y Murasaki, las entradas en el diario de Sei Shonagon. Nos acerca al antiguo arte de la contemplación.

sakura

Dos pasos, un cerezo. Pero hay lugares donde contemplarlos es espectacular, lugares donde los cerezos se reúnen en mareas, en largos túneles rosados. Acá va mi sugerencia de cinco lugares para disfrutarlos. Mi lista es arbitraria. Han quedado fuera algunos como el parque Goryokaku en Hakodate, o el pueblo de Kakunodate, todo él, famoso por sus cerezos. Mis cinco lugares para admirar la floración del cerezo están condicionados por aquellos que hemos visitado, por la caprichosa consigna de “cinco” que me he impuesto, y por mi intención de salpicar el mapa de Japón con mi recomendación: cinco flores de sakura en cinco ciudades distintas.

El Castillo de Himeji, en Himeji

Este castillo debe de ser lindo en cualquier momento del año, pero  la gran cantidad de árboles de cerezo que lo rodean lo hace especialmente atractivo durante la primavera.

El Parque Ueno, en Tokyo

Ueno no es mi barrio preferido de Tokyo, antes elegiría muchos otros, pero no hay que perderse su enorme parque durante la primavera. Es el lugar ideal para ver muchos cerezos sin pagar un centavo.

El Santuario Tsukugaoka Hachimangu, en Kamakura

O más bien la laguna que lo separa del boulevard que conduce a la estación de tren de Kamakura. Una laguna rodeada de estandartes y de cerezos.

El camino de los filósofos, en Kyoto

Lugares para contemplar cerezos en Kyoto hay a montones. Difícil recomendar uno. Elijo el camino de los filósofos, donde se los puede ver gratis y en cantidad, bordeando un arroyo. Desviándose hacia ambos lados del sendero, hay varios templos importantes para visitar.

El Parque Kenrokuen, en Kanazawa

A nosotros nos tocó lluvia los dos días que pasamos en Kanazawa, por lo que nuestra experiencia en el parque se vio afectada. Aun así llegamos a apreciar la belleza del sakura en la laguna, un colchón de pétalos rosados cubriendo el agua.

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