Un ojo para nuestro daruma

Cuando visitamos Miyajima, durante nuestro último viaje a Japón, nos compramos un daruma. Nos encantan los daruma.  Este muñeco, que representa al fundador del budismo zen Bodhidharma (o Daruma en japonés), es un amuleto especial. A diferencia de otros amuletos, estos ayudan a cumplir objetivos. No estamos hablando de deseos, sino de objetivos que implican un esfuerzo por parte nuestra. La tradición es pintarle un solo ojo cuando nos hemos propuesto algo, y conservarlo como recordatorio de lo que queremos lograr para que nos sirva como estímulo y fuente de energía. Una vez alcanzado el objetivo, se le pinta el otro ojo como agradecimiento y para festejar, porque ha de ser gratificante el momento de confirmar que todo nuestro trabajo ha rendido frutos.

Es tradición en Japón quemar todos los daruma que ya han servido su propósito en Año Nuevo, o unos días después en realidad. Darumas y amuletos se renuevan por esas épocas y, hacia  mediados de enero, se queman los viejos en templos y santuarios.

Hace unos días, después de dos años de nuestro último viaje a Japón, finalmente nos propusimos con Miguel un objetivo y le pintamos el primer ojo a nuestro daruma: aprobar el nivel 3 del Noryoku Shiken (el examen internacional de japonés) es nuestra meta. Estos exámenes se organizan del 5 al 1, del más fácil al más difícil. En pocos días rendimos el nivel 5, el año que viene pensamos probar suerte con el 4, y ya ir acercándonos un poco más.

Cerca de Tokyo, en el templo Shorinzan de Takasaki, se celebra todos los 6 y 7 de enero el Daruma Ichi, una feria de darumas. La ciudad es una de las principales productoras de estos muñecos y el templo está dedicado al fundador del budismo zen. Muchas personas se acercan ese día a comprar un nuevo daruma para el año entrante y dejan en la galería de unos de los pabellones del templo los del año anterior, a la espera del día en que serán quemados.

Con un poco de suerte, y mucho esfuerzo, para cuando viajemos nuevamente a Japón podremos llevar con nosotros un daruma con dos ojos pintados. Y si viajamos para Año Nuevo tal vez podamos acercarnos hasta Takasaki, comprar un muñeco nuevo (uno para nosotros y otro para el nuevo integrante de la familia), y dejar el nuestro en el templo, perdido entre  los daruma que encierran los objetivos cumplidos de tantos otros cientos de personas.

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2 respuestas a “Un ojo para nuestro daruma

  1. ezequiel enero 23, 2018 / 2:59 pm

    que lindo! de que parte de Argentina sos? yo soy de Capital Federal, y tengo muchisimas ganas de visitar Japón, y estoy seguro que lo voy a poder hacer , me gusta mucho el blog y voy a seguirlo de cerca
    saludos

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    • Mariana enero 24, 2018 / 12:12 am

      Muchas gracias por tu mensaje!
      Yo también soy de Capital. Nací en Bariloche pero vivo hace años acá. Adelante con ese plan de viajar a Japón! Es un pais hermoso.

      Me gusta

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