Un ojo para nuestro daruma

Cuando visitamos Miyajima, durante nuestro último viaje a Japón, nos compramos un daruma. Nos encantan los daruma.  Este muñeco, que representa al fundador del budismo zen Bodhidharma (o Daruma en japonés), es un amuleto especial. A diferencia de otros amuletos, estos ayudan a cumplir objetivos. No estamos hablando de deseos, sino de objetivos que implican un esfuerzo por parte nuestra. La tradición es pintarle un solo ojo cuando nos hemos propuesto algo, y conservarlo como recordatorio de lo que queremos lograr para que nos sirva como estímulo y fuente de energía. Una vez alcanzado el objetivo, se le pinta el otro ojo como agradecimiento y para festejar, porque ha de ser gratificante el momento de confirmar que todo nuestro trabajo ha rendido frutos.

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