PRIMAVERA EN JAPÓN – DÍA 19 (Takayama)

miércoles 14 de abril

Nos levantamos temprano. Nuestro hospedaje nos sirve un desayuno japonés, con mucha verdura, tofu, sopa de miso y fruta. Se escucha a los niños de la casa en la cocina. Todos los huespedes desayunamos juntos en el mismo lugar donde cenamos, rodeando el hogar. Alguien hace el comentario de que “mientras nosotros desayunamos al estilo japonés, los niños en la cocina seguro que comen corn flakes”.  ¿Comerán corn flakes los niños de la casa?

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Queremos dar una última vuelta por el pueblo, así que nos aseguramos de tener todo el equipaje en orden y salimos a la calle. La mañana nos recibe con los techos llenos de nieve. Todo está cubierto de blanco. Las nubes bajas ocultan la montaña. Subimos hasta el mirador del pueblo para apreciar el paisaje nevado antes de dejar Ainokura.

Ya se nos está acabando el viaje. Mañana volvemos a Tokyo, para tomar nuestro vuelo de regreso. Pero antes nos queda visitar un lugar más. Viajaremos durante toda la mañana para asistir al festival de Takayama, considerado uno de los más bellos de Japón. Se celebra en Takayama (de ahí el nombre) dos veces al año, en primavera y en otoño.

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PRIMAVERA EN JAPÓN – DÍA 18 (Shirakawa-go y Gokoyama)

martes 13 de abril

Shirakawa-go y Gokoyama son dos regiones vecinas que se emplazan a lo largo del valle del río Shogawa. Las dos se distinguen por sus aldeas tradicionales, productoras de arroz, y por sus casas de estilo gassho-zukuri, cuyos techos recuerdan las manos de un monje budista en oración. Construidos sin clavos y cubiertos de una espesa capa de paja, están diseñados para aguantar el duro invierno de la zona.

El pueblo más importante de Shirakawa-go, y el más famoso y grande del valle, se llama Ogimachi. Desde Kanazawa se tardan setenta y cinco minutos en colectivo, por caminos de montaña. Llegamos a media mañana. Se nota la diferencia de temperatura. Está mucho más fresco e incluso cae una pequeña nevisca.

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PRIMAVERA EN JAPÓN – DÍAS 16 y 17 (Kanazawa)

domingo 11 y lunes 12 de abril

Nos toca despedirnos de Kyoto. Después de nuestro paso obligado por la panadería, para comparar mis facturas de flor de cerezo, nos dirigimos hacia la plataforma de trenes donde nos tomaremos el Ltd. Exp. Thunderbird hacia Kanazawa, en la costa oeste de Japón.

El viaje dura poco más de dos horas. Llegamos antes del mediodía, dispuestos a disfrutar la tarde. Por desgracia, Kanazawa nos recibe con una lluvia torrencial.

Hecho el check-in, intentamos dar una vuelta, aunque más no sea por las cercanías del hotel. Nos detenemos en las vidrieras de varias tiendas de kimonos. Kanazawa es famosa por sus hermosos kimonos teñidos a mano. Pero la lluvia es tan frente que pronto tenemos que tomar refugio en un McDonald’s. Me pido un menú especial de Japón, con una suerte de hamburguesa de gambas, langostinos o algo por el estilo. Miguel va por una opción más tradicional. Comemos a la espera de que el clima mejore un poco, pero no tenemos suerte. Hoy nuestro paseo se limitará al McDonald’s y al shopping de la estación, que está al lado del hotel, antes de recluirnos definitivamente en nuestra habitación. A favor, no viene mal acostarse temprano y recuperar energías despúes de medio mes tan agitado.

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PRIMAVERA EN JAPÓN – DÍA 15 (Otsu)

domingo 11 de abril

Último día en Kyoto, pero no lo pasaremos en Kyoto. Nos tomaremos un tren hasta la ciudad vecina de Otsu, a orillas del lago Biwa, que lleva ese nombre por su supuesto parecido con la forma del instrumento.

Otsu albergó a dos grandes escritores. Matsuo Basho vivió un tiempo en esta ciudad, poco antes de morir, y sus restos descansan aquí, en el templo Gichu-ji. Pero nosotros venimos a otro templo, el Ishiyama-dera, asociado con una de las grandes poetas clásicas de Japón: Murasaki Shikibu.

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PRIMAVERA EN JAPÓN – DÍA 14 (Kyoto)

sábado 10 de abril

Viajamos de Osaka a Kyoto muy temprano para aprovechar el día. Nuestro equipaje sigue guardado en lockers de la estación. Quedará allí hasta esta tarde, porque todavía es muy temprano para hacer el checkin, pero nos aseguramos de pagar lo adeudado y renovar el depósito. El equipaje puede guardarse durante tres días como máximo, pasado ese plazo es retirado por personal de la estación. Nosotros ya llevamos dos noches fuera, así que no queremos arriesgarnos.

Depositadas las monedas correspondientes, nos dirigimos a la plataforma para tomar un tren hasta la estación Hanazono. De allí, caminaremos hacia el norte hasta el Kinkaku-ji o Pabellón de Oro. Ya en Hanazono, a unas cuadras de la estación nos topamos con un complejo de templos por los que no teníamos pensado pasar, reunidos en torno a uno principal: el Myoshin-ji. Como el camino hasta nuestro destino final es largo, decidimos hacer una breve parada y en lugar de rodearlo lo atravesamos.

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Visitamos el templo principal, para el que no hay que pagar entrada, en el centro de complejo. Esta por realizarse algún tipo de oficio o ceremonia por lo que nos cruzamos con fieles y monjes. Entre todos los pequeños templos que se despliegan a lo largo del camino de piedra, elegimos Tenno-ji, que cuenta con un bello jardín verde y uno pequeño de piedra. En una de sus salas, estudiantes de secundario celebran una suerte de ceremonia del té.

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Cinco lugares para contemplar la floración del cerezo

Si uno viaja a Japón en primavera, no es necesario salir a buscar cerezos en flor para verlos. Están por todas partes. Dos pasos, un cerezo. Cerezos de flores blancas o rosadas, veredas cubiertas de pétalos, pétalos en la calle, pétalos volando por el aire. Sararimen trajeados de camino a sus trabajos se detienen bajo un árbol para fotografiar una rama. La gente saca fotos con sus celulares, hace picnics en las plazas. Las plazas llenas de puestitos de comida, lonas celestes a la sombra del sakura, y la gente de picnic durante dos semanas, que es lo que dura la floración. Es como el día de la primavera multiplicado por catorce, y extendido a todas las edades, porque no solo los jóvenes se reúnen en los parques. Para aquellos que amamos la poesía, la fiesta excede la bandejita de sushi y la lata de cerveza. El sakura nos remonta a los cinco versos del tanka, a las grandes poetas de la corte, nos recuerda las voces de Komachi y Murasaki, las entradas en el diario de Sei Shonagon. Nos acerca al antiguo arte de la contemplación.

sakura

Dos pasos, un cerezo. Pero hay lugares donde contemplarlos es espectacular, lugares donde los cerezos se reúnen en mareas, en largos túneles rosados. Acá va mi sugerencia de cinco lugares para disfrutarlos. Mi lista es arbitraria. Han quedado fuera algunos como el parque Goryokaku en Hakodate, o el pueblo de Kakunodate, todo él, famoso por sus cerezos. Mis cinco lugares para admirar la floración del cerezo están condicionados por aquellos que hemos visitado, por la caprichosa consigna de “cinco” que me he impuesto, y por mi intención de salpicar el mapa de Japón con mi recomendación: cinco flores de sakura en cinco ciudades distintas.

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PRIMAVERA EN JAPÓN – DÍA 13 (Himeji)

viernes 9 de abril

Cerca de Osaka, en la ciudad de Himeji, está uno de los castillos más hermosos de Japón. En tren desde Osaka se llega en una hora. Y desde la estación solo hay que caminar unos pocos minutos por la calle principal.

Hay cola para entrar, pero por suerte avanza rápido. Durante la espera, admiramos el castillo y su entorno. Es en efecto hermoso, especialmente en primavera, con la enorme cantidad de cerezos en flor que lo rodean y que se destacan contra las paredes blancas. El castillo de Himeji es de los pocos que han sobrevivido bombardeos, terremotos y la época turbulenta de las guerras entre clanes. En realidad, nunca fue atacado. A diferencia de la mayoría de los castillos japoneses, este no ha tenido que ser reconstruido y es íntegramente original.

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PRIMAVERA EN JAPÓN – DÍA 12 (Osaka)

jueves 8 de abril

Las próximas dos noches las pasaremos en Osaka. Como luego volveremos a Kyoto, decidimos dejar nuestras valijas en un locker de la estación y retirarlas al regreso, así viajamos ligeros de equipaje. Antes de tomarnos el shinkansen, pasamos para la panadería. Ya se ha vuelto un ritual comprar facturas en la estación de Kyoto. Todas las mañanas compro una de sakura (que se vende únicamente durante la primavera) y una de té verde. Miguel es más tradicional y no se anima a esos sabores y colores raros.

El viaje se hace en un suspiro. Pero una vez en Osaka, hay que hacer varias conexiones para llegar a la zona de nuestro hotel. En un momento de apuro nos subimos al tren equivocado y terminamos en Universal. No nos interesa visitar Universal en este viaje, así que otra vez tren. Tanta ida y vuelta, terminamos iniciando nuestro recorrido por la ciudad cerca del mediodía.

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Empezamos por el Castillo de Osaka, aunque en realidad nos limitamos a mirarlo desde fuera, nos han dicho que no vale mucho la pena entrar. Sí nos detenemos a admirar la muralla, especialmente bella en esta época del año por los árboles de cerezo que la bordean. Nos llaman la atención los sarariman trajeados que se detienen de camino al trabajo para sacar fotos a las flores de sakura con sus celulares.

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PRIMAVERA EN JAPÓN – DÍA 11 (Nara)

miércoles 7 de abril

Hoy tenemos planificada una excursión en el día a Nara, la primera capital imperial de Japón allá por el año 710 (cuando Nara se llamaba Heijo).

Pero antes haremos una parada para visitar el santuario Fushimi Inari-taisha, al sur de Kyoto, un santuario dedicado —como su nombre lo indica— a Inari, uno de los kami más importantes del shintoismo pues es el dios del sake, la fertilidad y el arroz (todos sabemos cuán importante es el arroz en Japón), y trae prosperidad y éxito.

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PRIMAVERA EN JAPÓN – DÍA 10 (Kyoto)

martes 6 de abril

En los hoteles de Japón suele haber pava eléctrica y una bandejita con tasas japonesas y té verde. Nosotros no acostumbramos comer en el desayuno, así que nos contentamos con un tesito antes de salir a la calle. Estamos parando en un ryokan, un hotel con habitaciones tradicionales, de tatami. Nuestra habitación tiene baño privado con ducha, pero en el hotel hay también un ofuro, un baño compartido al estilo japonés, que tenemos pensado probar esta noche. Mientras se calienta el agua del té, doblamos los futones, y luego desayunamos consultando en la televisión el clima para hoy y para los próximos días.

Caminamos hasta el río. Tenemos pensado bajar por la avenida Kawabata, siguiendo el río Kamogawa hasta el distrito de Gion, uno de los barrios de geishas de Kyoto. En el camino cruzamos un arroyo bordeado por cerezos en flor y, del otro lado del río, identificamos las casas y restaurantes de Pontocho, otro de los barrios de geishas (porque en Kyoto hay varios).

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