Cinco libros de Japón

En un posteo anterior hice referencia a los libros japoneses que esperan en nuestra biblioteca a que hayamos adquirido los conocimientos indispensables para atrevernos a abrirlos. Quizás algún día podamos hacerlo, quizás no… en cualquier caso, si nunca llegamos a leerlos, no será porque no los tengamos a nuestra disposición. Ahí están esperando, e incentivándonos día a día para que sigamos estudiando japonés.

Difícilmente se pueda recomendar algo que todavía no se ha leído, así que esta selección de mis cinco compras preferidas  (porque no son en realidad cinco libros, sino más) no es tanto una recomendación, como una declaración de intención.

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PRIMAVERA EN JAPÓN – DÍA 15 (Otsu)

domingo 11 de abril

Último día en Kyoto, pero no lo pasaremos en Kyoto. Nos tomaremos un tren hasta la ciudad vecina de Otsu, a orillas del lago Biwa, que lleva ese nombre por su supuesto parecido con la forma del instrumento.

Otsu albergó a dos grandes escritores. Matsuo Basho vivió un tiempo en esta ciudad, poco antes de morir, y sus restos descansan aquí, en el templo Gichu-ji. Pero nosotros venimos a otro templo, el Ishiyama-dera, asociado con una de las grandes poetas clásicas de Japón: Murasaki Shikibu.

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PRIMAVERA EN JAPÓN – DÍA 14 (Kyoto)

sábado 10 de abril

Viajamos de Osaka a Kyoto muy temprano para aprovechar el día. Nuestro equipaje sigue guardado en lockers de la estación. Quedará allí hasta esta tarde, porque todavía es muy temprano para hacer el checkin, pero nos aseguramos de pagar lo adeudado y renovar el depósito. El equipaje puede guardarse durante tres días como máximo, pasado ese plazo es retirado por personal de la estación. Nosotros ya llevamos dos noches fuera, así que no queremos arriesgarnos.

Depositadas las monedas correspondientes, nos dirigimos a la plataforma para tomar un tren hasta la estación Hanazono. De allí, caminaremos hacia el norte hasta el Kinkaku-ji o Pabellón de Oro. Ya en Hanazono, a unas cuadras de la estación nos topamos con un complejo de templos por los que no teníamos pensado pasar, reunidos en torno a uno principal: el Myoshin-ji. Como el camino hasta nuestro destino final es largo, decidimos hacer una breve parada y en lugar de rodearlo lo atravesamos.

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Visitamos el templo principal, para el que no hay que pagar entrada, en el centro de complejo. Esta por realizarse algún tipo de oficio o ceremonia por lo que nos cruzamos con fieles y monjes. Entre todos los pequeños templos que se despliegan a lo largo del camino de piedra, elegimos Tenno-ji, que cuenta con un bello jardín verde y uno pequeño de piedra. En una de sus salas, estudiantes de secundario celebran una suerte de ceremonia del té.

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Cinco lugares para contemplar la floración del cerezo

Si uno viaja a Japón en primavera, no es necesario salir a buscar cerezos en flor para verlos. Están por todas partes. Dos pasos, un cerezo. Cerezos de flores blancas o rosadas, veredas cubiertas de pétalos, pétalos en la calle, pétalos volando por el aire. Sararimen trajeados de camino a sus trabajos se detienen bajo un árbol para fotografiar una rama. La gente saca fotos con sus celulares, hace picnics en las plazas. Las plazas llenas de puestitos de comida, lonas celestes a la sombra del sakura, y la gente de picnic durante dos semanas, que es lo que dura la floración. Es como el día de la primavera multiplicado por catorce, y extendido a todas las edades, porque no solo los jóvenes se reúnen en los parques. Para aquellos que amamos la poesía, la fiesta excede la bandejita de sushi y la lata de cerveza. El sakura nos remonta a los cinco versos del tanka, a las grandes poetas de la corte, nos recuerda las voces de Komachi y Murasaki, las entradas en el diario de Sei Shonagon. Nos acerca al antiguo arte de la contemplación.

sakura

Dos pasos, un cerezo. Pero hay lugares donde contemplarlos es espectacular, lugares donde los cerezos se reúnen en mareas, en largos túneles rosados. Acá va mi sugerencia de cinco lugares para disfrutarlos. Mi lista es arbitraria. Han quedado fuera algunos como el parque Goryokaku en Hakodate, o el pueblo de Kakunodate, todo él, famoso por sus cerezos. Mis cinco lugares para admirar la floración del cerezo están condicionados por aquellos que hemos visitado, por la caprichosa consigna de “cinco” que me he impuesto, y por mi intención de salpicar el mapa de Japón con mi recomendación: cinco flores de sakura en cinco ciudades distintas.

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PRIMAVERA EN JAPÓN – DÍA 13 (Himeji)

viernes 9 de abril

Cerca de Osaka, en la ciudad de Himeji, está uno de los castillos más hermosos de Japón. En tren desde Osaka se llega en una hora. Y desde la estación solo hay que caminar unos pocos minutos por la calle principal.

Hay cola para entrar, pero por suerte avanza rápido. Durante la espera, admiramos el castillo y su entorno. Es en efecto hermoso, especialmente en primavera, con la enorme cantidad de cerezos en flor que lo rodean y que se destacan contra las paredes blancas. El castillo de Himeji es de los pocos que han sobrevivido bombardeos, terremotos y la época turbulenta de las guerras entre clanes. En realidad, nunca fue atacado. A diferencia de la mayoría de los castillos japoneses, este no ha tenido que ser reconstruido y es íntegramente original.

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PRIMAVERA EN JAPÓN – DÍA 12 (Osaka)

jueves 8 de abril

Las próximas dos noches las pasaremos en Osaka. Como luego volveremos a Kyoto, decidimos dejar nuestras valijas en un locker de la estación y retirarlas al regreso, así viajamos ligeros de equipaje. Antes de tomarnos el shinkansen, pasamos para la panadería. Ya se ha vuelto un ritual comprar facturas en la estación de Kyoto. Todas las mañanas compro una de sakura (que se vende únicamente durante la primavera) y una de té verde. Miguel es más tradicional y no se anima a esos sabores y colores raros.

El viaje se hace en un suspiro. Pero una vez en Osaka, hay que hacer varias conexiones para llegar a la zona de nuestro hotel. En un momento de apuro nos subimos al tren equivocado y terminamos en Universal. No nos interesa visitar Universal en este viaje, así que otra vez tren. Tanta ida y vuelta, terminamos iniciando nuestro recorrido por la ciudad cerca del mediodía.

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Empezamos por el Castillo de Osaka, aunque en realidad nos limitamos a mirarlo desde fuera, nos han dicho que no vale mucho la pena entrar. Sí nos detenemos a admirar la muralla, especialmente bella en esta época del año por los árboles de cerezo que la bordean. Nos llaman la atención los sarariman trajeados que se detienen de camino al trabajo para sacar fotos a las flores de sakura con sus celulares.

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A Japón hay que viajar con block de notas

A nuestros dos viajes por Japón, Miguel-san fue con dos herramientas indispensables: un pequeño block de notas espiralado de tapa azul y un lápiz.

Semáforo en rojo, esperamos en la esquina de Shijo, y Miguel garabatea algo en la libreta. Después de comprar las entradas para visitar el Pabellón de Oro, me doy vuelta para buscarlo: Miguel con su libreta, frente a las enormes raíces de un árbol cubierto de musgo. Yo me pruebo un yukata  en una tienda de Kyoto. Detrás de mí, entre kimonos y obis de colores brillantes, Miguel escribe unas palabras. Llueve en Arashiyama, Miguel busca refugio bajo el techo de un templo y abre su libreta azul.

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PRIMAVERA EN JAPÓN – DÍA 11 (Nara)

miércoles 7 de abril

Hoy tenemos planificada una excursión en el día a Nara, la primera capital imperial de Japón allá por el año 710 (cuando Nara se llamaba Heijo).

Pero antes haremos una parada para visitar el santuario Fushimi Inari-taisha, al sur de Kyoto, un santuario dedicado —como su nombre lo indica— a Inari, uno de los kami más importantes del shintoismo pues es el dios del sake, la fertilidad y el arroz (todos sabemos cuán importante es el arroz en Japón), y trae prosperidad y éxito.

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