Cinco lugares para contemplar la floración del cerezo

Si uno viaja a Japón en primavera, no es necesario salir a buscar cerezos en flor para verlos. Están por todas partes. Dos pasos, un cerezo. Cerezos de flores blancas o rosadas, veredas cubiertas de pétalos, pétalos en la calle, pétalos volando por el aire. Sararimen trajeados de camino a sus trabajos se detienen bajo un árbol para fotografiar una rama. La gente saca fotos con sus celulares, hace picnics en las plazas. Las plazas llenas de puestitos de comida, lonas celestes a la sombra del sakura, y la gente de picnic durante dos semanas, que es lo que dura la floración. Es como el día de la primavera multiplicado por catorce, y extendido a todas las edades, porque no solo los jóvenes se reúnen en los parques. Para aquellos que amamos la poesía, la fiesta excede la bandejita de sushi y la lata de cerveza. El sakura nos remonta a los cinco versos del tanka, a las grandes poetas de la corte, nos recuerda las voces de Komachi y Murasaki, las entradas en el diario de Sei Shonagon. Nos acerca al antiguo arte de la contemplación.

sakura

Dos pasos, un cerezo. Pero hay lugares donde contemplarlos es espectacular, lugares donde los cerezos se reúnen en mareas, en largos túneles rosados. Acá va mi sugerencia de cinco lugares para disfrutarlos. Mi lista es arbitraria. Han quedado fuera algunos como el parque Goryokaku en Hakodate, o el pueblo de Kakunodate, todo él, famoso por sus cerezos. Mis cinco lugares para admirar la floración del cerezo están condicionados por aquellos que hemos visitado, por la caprichosa consigna de “cinco” que me he impuesto, y por mi intención de salpicar el mapa de Japón con mi recomendación: cinco flores de sakura en cinco ciudades distintas.

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PRIMAVERA EN JAPÓN – DÍA 13 (Himeji)

viernes 9 de abril

Cerca de Osaka, en la ciudad de Himeji, está uno de los castillos más hermosos de Japón. En tren desde Osaka se llega en una hora. Y desde la estación solo hay que caminar unos pocos minutos por la calle principal.

Hay cola para entrar, pero por suerte avanza rápido. Durante la espera, admiramos el castillo y su entorno. Es en efecto hermoso, especialmente en primavera, con la enorme cantidad de cerezos en flor que lo rodean y que se destacan contra las paredes blancas. El castillo de Himeji es de los pocos que han sobrevivido bombardeos, terremotos y la época turbulenta de las guerras entre clanes. En realidad, nunca fue atacado. A diferencia de la mayoría de los castillos japoneses, este no ha tenido que ser reconstruido y es íntegramente original.

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PRIMAVERA EN JAPÓN – DÍA 12 (Osaka)

jueves 8 de abril

Las próximas dos noches las pasaremos en Osaka. Como luego volveremos a Kyoto, decidimos dejar nuestras valijas en un locker de la estación y retirarlas al regreso, así viajamos ligeros de equipaje. Antes de tomarnos el shinkansen, pasamos para la panadería. Ya se ha vuelto un ritual comprar facturas en la estación de Kyoto. Todas las mañanas compro una de sakura (que se vende únicamente durante la primavera) y una de té verde. Miguel es más tradicional y no se anima a esos sabores y colores raros.

El viaje se hace en un suspiro. Pero una vez en Osaka, hay que hacer varias conexiones para llegar a la zona de nuestro hotel. En un momento de apuro nos subimos al tren equivocado y terminamos en Universal. No nos interesa visitar Universal en este viaje, así que otra vez tren. Tanta ida y vuelta, terminamos iniciando nuestro recorrido por la ciudad cerca del mediodía.

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Empezamos por el Castillo de Osaka, aunque en realidad nos limitamos a mirarlo desde fuera, nos han dicho que no vale mucho la pena entrar. Sí nos detenemos a admirar la muralla, especialmente bella en esta época del año por los árboles de cerezo que la bordean. Nos llaman la atención los sarariman trajeados que se detienen de camino al trabajo para sacar fotos a las flores de sakura con sus celulares.

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A Japón hay que viajar con block de notas

A nuestros dos viajes por Japón, Miguel-san fue con dos herramientas indispensables: un pequeño block de notas espiralado de tapa azul y un lápiz.

Semáforo en rojo, esperamos en la esquina de Shijo, y Miguel garabatea algo en la libreta. Después de comprar las entradas para visitar el Pabellón de Oro, me doy vuelta para buscarlo: Miguel con su libreta, frente a las enormes raíces de un árbol cubierto de musgo. Yo me pruebo un yukata  en una tienda de Kyoto. Detrás de mí, entre kimonos y obis de colores brillantes, Miguel escribe unas palabras. Llueve en Arashiyama, Miguel busca refugio bajo el techo de un templo y abre su libreta azul.

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PRIMAVERA EN JAPÓN – DÍA 11 (Nara)

miércoles 7 de abril

Hoy tenemos planificada una excursión en el día a Nara, la primera capital imperial de Japón allá por el año 710 (cuando Nara se llamaba Heijo).

Pero antes haremos una parada para visitar el santuario Fushimi Inari-taisha, al sur de Kyoto, un santuario dedicado —como su nombre lo indica— a Inari, uno de los kami más importantes del shintoismo pues es el dios del arroz (todos sabemos cuán importante es el arroz en Japón), el sake y la fertilidad, y trae prosperidad y éxito.

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PRIMAVERA EN JAPÓN – DÍA 10 (Kyoto)

martes 6 de abril

En los hoteles de Japón suele haber pava eléctrica y una bandejita con tasas japonesas y té verde. Nosotros no acostumbramos comer en el desayuno, así que nos contentamos con un tesito antes de salir a la calle. Estamos parando en un ryokan, un hotel con habitaciones tradicionales, de tatami. Nuestra habitación tiene baño privado con ducha, pero en el hotel hay también un ofuro, un baño compartido al estilo japonés, que tenemos pensado probar esta noche. Mientras se calienta el agua del té, doblamos los futones, y luego desayunamos consultando en la televisión el clima para hoy y para los próximos días.

Caminamos hasta el río. Tenemos pensado bajar por la avenida Kawabata, siguiendo el río Kamogawa hasta el distrito de Gion, uno de los barrios de geishas de Kyoto. En el camino cruzamos un arroyo bordeado por cerezos en flor y, del otro lado del río, identificamos las casas y restaurantes de Pontocho, otro de los barrios de geishas (porque en Kyoto hay varios).

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PRIMAVERA EN JAPÓN – DÍA 9 (Kyoto)

lunes 5 de abril

A medida que el tren avanza, va aumentando nuestra ansiedad. Estamos emocionados. En unos minutos, pisaremos por primera vez la antigua capital imperial, la maravillosa ciudad de Kyoto. El viaje en shinkansen desde Tokyo demora unas tres horas, así que llegamos a eso del mediodía.

Nuestro hotel queda en la zona norte a Higashiyama, bastante lejos, por lo que preferimos dejar el equipaje en lockers y salir a pasear un poco por la zona que rodea la estación hasta el horario del check-in.

Hacia el sur se encuentra el templo Toji, fundado allá por fines del 700, cuando la capital de Japón se mudó de Nara a Kyoto, aunque muchas de sus salas tuvieron que ser reconstruidas después del gran incendio de Kyoto.

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PRIMAVERA EN JAPÓN – DÍA 8 (Tokyo)

domingo 4 de abril

Esta mañana decidimos saltearnos el desayuno que ofrece nuestro hotel en Hakone para tomar un tren bien temprano hacia Tokyo. Tenemos que llegar a tiempo para la primera función de kabuki que se llevará a cabo hoy. Por qué salir tan temprano para llegar al teatro, se preguntarán. Las funciones de kabuki empiezan por la mañana y duran prácticamente todo el día. Hay quienes pasan el día completo en el teatro, pero también es posible sacar entrada para un acto solo. Nosotros queremos ver el primero, y para eso, necesitamos estar en la puerta del teatro antes de las diez de la mañana, horario en que abre la boletería.

Llegamos a nuestro hotel a eso de las nueve, dejamos nuestro equipaje en recepción y corremos hacia el barrio de Ginza. Llegamos media hora antes de que abra la boletería y ya hay bastante cola.

12 21 - Kabukiza - Ginza - Tokyo 12 23 - Kabukiza - Ginza - Tokyo

Por suerte, podemos entrar, e incluso sentarnos. Dentro nos enteramos de que este será el último mes en que funcionará el teatro Kabukiza. Ya nos había llamado la atención un reloj en la puerta donde se hacía una cuenta regresiva, pero no sabíamos a qué se debía. Al parecer el teatro permanecerá cerrado por dos años para su íntegra reconstrucción[1].

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