PRIMAVERA EN JAPÓN – DÍA 10 (Kyoto)

martes 6 de abril

En los hoteles de Japón suele haber pava eléctrica y una bandejita con tasas japonesas y té verde. Nosotros no acostumbramos comer en el desayuno, así que nos contentamos con un tesito antes de salir a la calle. Estamos parando en un ryokan, un hotel con habitaciones tradicionales, de tatami. Nuestra habitación tiene baño privado con ducha, pero en el hotel hay también un ofuro, un baño compartido al estilo japonés, que tenemos pensado probar esta noche. Mientras se calienta el agua del té, doblamos los futones, y luego desayunamos consultando en la televisión el clima para hoy y para los próximos días.

Caminamos hasta el río. Tenemos pensado bajar por la avenida Kawabata, siguiendo el río Kamogawa hasta el distrito de Gion, uno de los barrios de geishas de Kyoto. En el camino cruzamos un arroyo bordeado por cerezos en flor y, del otro lado del río, identificamos las casas y restaurantes de Pontocho, otro de los barrios de geishas (porque en Kyoto hay varios).

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VERANO EN JAPÓN – DÍA 3 (Kyoto)

jueves 16 de julio

Se ven nubes negras en el cielo. Hoy tenemos planificado volver a otro lugar que ya vimos en nuestro viaje anterior: el Pabellón de Plata. Mientras el lugar preferido de Miguel en Kyoto es el Pabellón de Oro, el mío es el de Plata. Cuando lo visitamos por primera vez quedé maravillada con el hermoso jardín de arena blanca, su contraste con la vegetación que lo rodea, y con los paneles pintados por Yosa Buson y Taiga no Ike. Pero las nubes amenazan nuestro itinerario.  Agarramos los paraguas que el hotel ofrece gratis a quienes estamos alojados, y salimos hacia el noreste. Improvisaremos sobre la marcha.

Tomamos el mismo camino que recorrimos el primer día para ir al Santuario Heian, pero esta vez seguimos de largo y caminamos hasta Nanzen-ji, otro complejo con varios templos. Hemos elegido visitar el templo Tenjuan, donde hay un jardín de piedras y un hermoso parque con lagunas llenas de lotos en flor, y el Konchi-in, otro templo con jardines similares pero en el que hay también un pabellón donde cuelgan antiguas láminas con poemas del período Heian ilustrados con las imágenes de los poetas que los escribieron. Se pueden ver versiones antiguas —ya castigados por el tiempo— y reproducciones recientes  de cada uno de los poemas.

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También visitamos la enorme puerta de ingreso al complejo, a la que se puede subir para disfrutar una visión panorámica de todo el predio.

Se larga a llover. La lluvia no es fuerte y por momentos se detiene, pero tememos que empeore con las horas, por lo que decidimos renunciar al Pabellón de Plata, que se encuentra a una distancia considerable. Preferimos volver y quedarnos por la zona de Higashiyama. Queremos poder escapar rápido hacia el hotel si la lluvia empeora. leer más