PRIMAVERA EN JAPÓN – DÍA 8 (Tokyo)

domingo 4 de abril

Esta mañana decidimos saltearnos el desayuno que ofrece nuestro hotel en Hakone para tomar un tren bien temprano hacia Tokyo. Tenemos que llegar a tiempo para la primera función de kabuki que se llevará a cabo hoy. Por qué salir tan temprano para llegar al teatro, se preguntarán. Las funciones de kabuki empiezan por la mañana y duran prácticamente todo el día. Hay quienes pasan el día completo en el teatro, pero también es posible sacar entrada para un acto solo. Nosotros queremos ver el primero, y para eso, necesitamos estar en la puerta del teatro antes de las diez de la mañana, horario en que abre la boletería.

Llegamos a nuestro hotel a eso de las nueve, dejamos nuestro equipaje en recepción y corremos hacia el barrio de Ginza. Llegamos media hora antes de que abra la boletería y ya hay bastante cola.

12 21 - Kabukiza - Ginza - Tokyo 12 23 - Kabukiza - Ginza - Tokyo

Por suerte, podemos entrar, e incluso sentarnos. Dentro nos enteramos de que este será el último mes en que funcionará el teatro Kabukiza. Ya nos había llamado la atención un reloj en la puerta donde se hacía una cuenta regresiva, pero no sabíamos a qué se debía. Al parecer el teatro permanecerá cerrado por dos años para su íntegra reconstrucción[1].

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Cinco mapas de ruta

La primera vez que viajamos a Japón no fuimos muy preparados. Si ahora nuestro japonés es malo, por entonces era nulo. No teníamos mucha idea de cómo serían las cosas allí, de lo fácil o difícil que podría resultar desplazarse y manejarse en un país donde el idioma y las costumbres son completamente distintas.

Lo cierto es que manejarse en Japón es mucho más sencillo de lo que uno podría esperar. Hay que estar muy atento a las conexiones y algunas estaciones pueden resultar algo caóticas, pero la señalización es clara, tanto en subtes como en trenes. Moverse bajo tierra es muy fácil. Todo se complica cuando uno sube a la superficie o sale de la estación. El primer desafío es elegir la salida correcta, y cuando uno ya está en la calle, moverse en la dirección correcta, la distancia correcta.

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VERANO EN JAPÓN – DÍA 25 (Tokyo, el final de nuestro viaje)

viernes 7 de agosto

Esta noche volamos a Buenos Aires. Ayer, anticipando nuestro regreso, nos decíamos: “está bien, ya disfrutamos lo suficiente. Es hora de volver. No podríamos seguir aguantando este ritmo y va a sentirse bien estar en casa.” Hoy, ya en la ciudad de Tokyo, no pensamos igual. Nos empieza a agarrar la nostalgia; la nostalgia del presente, diría Miguel citando a Borges. “¿Por qué? ¿Por qué se nos acaba? ¡No queremos volver!”

Pero todavía nos queda tiempo. Nuestro vuelo no sale hasta pasada la medianoche, recién a las nueve de la noche empieza el check-in. Así que dejamos el equipaje en lockers de la estación de Tokyo y nos disponemos a disfrutar nuestras últimas horas en Japón.

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Empezamos por volver al barrio de Shibuya. Hay más movimiento que la vez pasada, y el cruce de Shibuya, que hace unos días nos pareció algo vacío, esta vez se acerca más al recuerdo que teníamos de nuestro viaje anterior.

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VERANO EN JAPÓN – DÍA 14 (Tokyo y una pasadita por Aomori)

lunes 27 de julio

Hoy no vamos a pasar todo el día en Tokyo. Solo la mañana. A media tarde nos tenemos que tomar un tren hacia el norte y el resto del día transcurrirá viajando. Por suerte, en el hotel nos guardan las valijas hasta el horario en que sale nuestro tren.

Si ayer fue un día de fiebre consumista, hoy Miguel sale temblando a la calle: ya sabe adónde vamos. Me espera Tower Records, en Shibuya. En Japón Tower Records todavía existe, fue comprada por una empresa japonesa pero mantuvo la marca, con sucursales en varios lugares del país. Pero la de Shibuya, de nueve pisos, es la más grande… y yo me voy a asegurar de recorrer todos los pisos donde se venda música japonesa.

n 07. 27jul. Tokyo- Shibuya-Tamatsukuriinari Shrine

Pero antes tenemos pensado desviarnos un poco para visitar otro lugar. De la estación de Shibuya caminamos hasta dos santuarios que se encuentran enfrentados sobre la misma calle, uno dedicado a Hachiman, dios de la guerra y de la agricultura, y el otro a Inari, deidad de la fertilidad y del arroz, entre otras cosas. Y digo deidad porque no sabemos qué sexo tiene Inari. A veces se la representa como una mujer, a veces como un hombre, a veces con un aspecto andrógino. En cualquier caso, su emisario es el zorro, por lo que se pueden ver las típicas estatuas de zorros que hay en todos los santuarios dedicados a Inari.

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